viernes, 24 de abril de 2020

EL ARTE DE CONDUCIR BAJO LA LLUVIA

EL ARTE DE CONDUCIR BAJO LA LLUVIA

Garth Stein

El arte de conducir bajo la lluvia lo tiene todo: amor, tragedia, redención, peligro y lo mejor, el narrador canino Enzo, cuya alma de perro longevo tiene mucho que enseñarnos sobre el ser humano.En Mongolia, cuando un perro muere es enterrado en lo alto de la montaña para que nadie pueda pisar su tumba. El dueño del perro le susurra al oído que desea que se reencarne, en su próxima vida, en un hombre. Hasta entonces, el alma del perro es libre de vagar por la tierra y sus paisajes, durante el tiempo que quiera. Sólo algunos perros se reencarnan en hombres, únicamente los que están listos para ello. Yo estoy listo.Esto lo aprendí viendo un programa de National Geographic en la televisión, así que debe de ser verdad. Vivo con Danny, y he aprendido tanto de él... he aprendido los principios para ser un buen piloto de carreras. Equilibrio, anticipación, paciencia. Éstas son lecciones muy importantes, tanto para la vida como para una pista de carreras. Danny es un verdadero campeón, aunque no todos lo vean así, porque Danny tiene responsabilidades. Tiene a su hija Zoë, y tiene a su esposa Eve. Y me tiene a mí.Lo que más me gusta es correr por la hierba con la cabeza baja, sintiendo cómo las gotas de agua del rocío me salpican la cara. Me gusta correr y sentir todos los olores, toda la vida. Cuando yo regrese a este mundo voy a volver como un hombre, y voy a caminar entre vosotros. Voy a estrechar vuestras manos. Y cuando vea a un hombre, o a una mujer, o a un niño en problemas, voy a ofrecerle mi mano, a él, a ella, a ti. Al mundo. Voy a ser un buen ciudadano, un buen amigo en el camino de la vida que todos compartimos.Mi nombre es Enzo. Y ésta es mi historia.
Si recurres a tu poder mental, tu decisión, tu instinto y también a tu experiencia, puedes volar muy alto.
Ayrton Senna
Me gusta pensar que el valor y la decisión están en mis genes.
No recordar ni lo que se hizo un segundo atrás. Ni lo bueno ni lo malo.Porque la memoria es el tiempo que se pliega sobre sí mismo. Recordar es desprenderse del presente.
Idealmente, un conductor domina todo lo que le rodea, dice Denny. Idealmente, un conductor controla su coche de manera tan completa que corrige un trombo antes de que ocurra, se anticipa a todas las posibilidades. Pero no vivimos en un mundo ideal. En nuestro mundo, a veces hay sorpresas, errores, accidentes, y el conductor debe reaccionar.
Denny dice que cuando el conductor reacciona es importante que recuerde que su coche sólo es tan bueno como lo sean sus neumáticos. Si las ruedas no tienen tracción, nada de lo demás sirve. Potencia, maniobrabilidad, frenado. Cuando se patina, todo lo que se haga es en vano. Hasta que la buena y vieja fricción reduzca la velocidad, y los neumáticos recuperen la tracción, el conductor queda a merced de la inercia. Y la inercia es una poderosa fuerza de la naturaleza.
Es importante que el conductor entienda este concepto y no se entregue a sus impulsos naturales...
Denny se puso de pie para hacerse más grande. Es importante que el alfa sea más grande. A veces, basta con una pose para hacer que otro integrante de la jauría se someta.
En las carreras, dicen que tu coche va a donde van tus ojos. El conductor que no puede despegar sus ojos del muro hacia el que se precipita se estrellará contra él; el que mira la pista cuando siente que las ruedas pierden adherencia, recuperara el control del vehículo.
Tu coche va a donde van tus ojos. Es otra manera de decir que tienes ante ti lo que preguntas.
Alineación, derrape, roce:meras palabras. Sólo son términos que utilizamos para explicar fenómenos que nos rodean. Lo que importa no es como explicamos el evento, sino el evento mismo y su consecuencia.
Debes estar atento a los competidores que te rodean, comprender sus habilidades, confianza y niveles de agresividad, y actuar en consecuencia. Debes saber a quién tienes a tu vera. En última instancia, tú eres la causa de cualquier problema que surja, pues eres responsable del lugar donde estás y de lo que allí ocurre.
En Mongolia, cuando un perro muere, lo sepultan en lo alto de una colina para que nadie camine sobre su tumba. El amo del perro le susurra al oído su deseo de que regrese como humano en su próxima vida. Luego, le cortan el rabo y se lo ponen bajo la cabeza. Le meten un trozo de carne o de grasa en la boca para que su alma se alimente durante el viaje. Antes de reencarnarse, el alma del perro puede errar por los altiplanos desiertos tanto tiempo como quiera...Dicen que no todos los perros regresan como hombres; sólo los que están listos. Yo estoy listo.

CUANDO LA COMIDA CALLA MIS SENTIMIENTOS

CUANDO LA COMIDA CALLA MIS SENTIMIENTOS

Adriana Esteva

¿Sientes vergüenza de tu cuerpo? ¿Siempre te dices que el lunes empezarás la dieta? ¿Cuando quieres «escapar» de algo o alguien comes y no sabes cuándo parar? ¿Crees que cuando estés delgada o delgado serás feliz? La comida siempre viene acompañada de emociones y sentimientos y, desde pequeños, la asociamos con amor, miedo, culpa, ansiedad? En ella encontramos una salida a las frustraciones, un refugio y consuelo ante la falta de amor. Cada vez que estamos sometidos a un impacto emocional nos vence el irresistible impulso por comer. Adriana Esteva, desde su propia historia y basándose en la experiencia de otras personas con las que ha compartido sus talleres, presenta vivencias con las que te sentirás identificado, te ayuda a conectarte con la Fuente Creadora, sanar heridas, reconciliarte contigo mismo, liberarte de la obsesión por el peso, y entender cómo las emociones y los patrones mentales tienen influencia sobre nuestro comportamiento, incluso cuando no nos damos cuenta.
No pertenecer tiene que ver con la falta de identidad, de referencia, pero, sobre todo, con la lastimosa sensación de que nuestra presencia en el mundo no es suficiente ni justificada, así es que sentimos que debemos hacer esfuerzos extraordinarios para ganarnos el “privilegio” de existir.
Reconciliarme con mi lado divino, conectar mis pies con la tierra y mi coronilla con el cielo, me hace sentir que no estoy sola y que formo parte de este planeta; hoy comienzo a sentir que pertenezco.
Entiendo que la compulsión nace del temor y la sanación se da desde el amor.
¿Qué significa para mí tener una buena relación con la comida? Comer únicamente cuando tenemos hambre física y dejar de hacerlo cuando estamos físicamente satisfechos.
No podemos pedirle a alguien que deje de ser agresivo si antes no ha sanado sus lesiones ni ha fortalecido su capacidad de defenderse y de perdonar.
Carencia: Jon Gabriel, en su libro El método Gabriel, plantea que ante cualquier carencia en nuestra vida, ya sea de pareja, económica, de certeza, de realización, de entendimiento, de afecto o de atención, inmediatamente reaccionamos “almacenando”.
El primer paso para mejorar nuestra autoestima es aceptarnos como somos y abandonar toda idea de cambio que constantemente nos predisponga a pensar que así como estamos no somos suficientemente buenos. Amarme tal cual soy implica de entrada conocerme, descubrir mi esencia, más allá de mi propia percepción o la de los otros. En el proceso de conocerme es importantísimo no juzgarme y aceptarme con todo lo que implica ser yo: mi herencia genética, mis condicionamientos familiares, sociales y culturales, mis limitaciones, mis habilidades, mis miedos… Partir de lo que existe y de lo que está a mi alcance es el único camino para moverme hacia otro lugar.
Ahora comprendo, después de todo, que no se trataba solo de cerrar la boca y no comer. He comprobado que esa hambre voraz no era de comida, sino de afecto, de comprensión, de límites, de referencias claras, de confianza, de compañía, de aceptación, de atención, en fin, de que alguien me dijera qué hacer con todo lo que yo sentía.
Ser vulnerable significa aceptar que tenemos la capacidad de sentir, cualidad que le da significado a nuestra existencia, que nos convierte en verdaderos seres humanos.
Reconocer lo que sentimos es una de las herramientas más valiosas que tenemos para saber cómo actuar y por dónde andamos. La honestidad con nosotros mismos es el primer paso para reconocer nuestra perfección, que a su vez es ¡perfectamente imperfecta!
Cada vez que comemos “por ansiedad” en realidad estamos escapando de lo que sentimos, así hemos aprendido a hacerlo. Dice Geneen Roth que preferimos crear un problema secundario –como nuestra forma de comer– cuando sentimos que el problema principal es tan grande que podría desbaratarnos. Es más fácil irnos a ese lugar llamado “no puedo parar de comer” que afrontar un sentimiento o una situación que no sabemos cómo manejar.
la premura con la que vivimos nos orilla a actuar en automático; de manera que se nos olvida que en cada movimiento que realizamos intervienen muchos músculos, huesos, venas, arterias, conexiones, etcétera. Damos por hechas las cosas, lo cual no nos permite darnos cuenta de los milagros que ocurren a cada instante; nos perdemos y no le damos tiempo a los milagros de que nos “alcancen”.