lunes, 11 de abril de 2016

LA FIRMA DE TODAS LAS COSAS

LA FIRMA DE TODAS LAS COSAS

Elizabeth Gilbert

5 de enero de 1800. En los albores de un nuevo siglo, en un invierno característico de Filadelfia, nace Alma Whittaker. Su padre, Henry Whittaker, es un explorador botánico audaz y carismático cuya vasta fortuna oculta unos orígenes humildes: comenzó de pilluelo en los jardines Kew de Sir Joseph Banks y de grumete a bordo del Resolution del capitán Cook. La madre de Alma, una estricta holandesa de buena familia, sabe tanto de botánica como cualquier hombre. Niña independiente, con una sed de conocimientos insaciable, Alma no tarda en adentrarse en el mundo de las plantas y de la ciencia. Sin embargo, a medida que el minucioso estudio de los musgos la acerca más y más a los misterios de la evolución, el hombre al que ama la arrastra en la dirección opuesta: al mundo de lo espiritual, lo divino y lo mágico. Ella es una científica de mente despejada; él es un artista utópico. Pero lo que une a esta pareja es la pasión compartida por el saber: el desesperado deseo de comprender cómo funciona el mundo, de qué están hechos los mecanismos de la vida.
Henry, no seas osado. Solo puedes degollar a la oveja una vez. Pero, si tienes cuidado, puedes esquilarla todos los años.
Aventurate en el mundo, Henry, y aprende a ser un caballero.
Planeaba algo grandioso para si mismo.
Deja de llorar y sigue adelante.
La belleza no es necesaria, la belleza es la distracción de la exactitud.
Experimentar el mundo mediante la razón es tantear en la oscuridad en busca de Dios con guantes puestos, No basta con estudiar y pintar y descubrir. A veces debemos saltar.
Cuando abandonamos toda discusión y debate (interno y externo) , oímos y respondemos las preguntas verdaderas.
Me gustaría dormir junto a ti cada noche durante el resto de mi vida, y escuchar tus pensamientos para siempre.
... y lloró como si vaciara todas las nubes de las bóvedas del cielo.
Cuanto mayor es la crisis, al parecer, más rápida es la evolución.
El vendedor ganará solo hasta que deje de ganar.
Quédate donde el mundo es más tranquilo y bendice esa tranquilidad.
La vida es un misterio, si. y es a menudo un padecimiento, pero, si se pueden descubrir algunos hechos, hay que hacerlo..., por que el conocimiento es el más preciado de todos los bienes.
Y puedo decir, ahora que me acerco a mi fin, que en este momento sé bastante más que cuando llegué.
¡Gracias a los cielos que existe la tierra! Si no, ¿Donde nos sentaríamos?

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