lunes, 11 de abril de 2016

CON AMOR, TU HIJA

CON AMOR, TU HIJA

Jorge Alberto Gudiño

Un famoso escritor se ha instalado en una isla paradisíaca. Como cada año, Emily, su hija, ha venido a visitarlo. Pero esta vez viene acompañada de Antonia. De inmediato se despiertan las pasiones: ella es joven, bella y, sobre todo, accesible. Así es que comienza a espiarla, agazapado tras unos lentes oscuros y un deseo al acecho. Pero mirar a Antonia implica mirar a Emily y, hacerlo, obliga a comparar: su hija es mucho más bella que su amiga y ése es un pensamiento que no debería tener lugar… aunque los deseos no suelen estar bajo nuestro control… mucho menos si son correspondidos.
Me gusta la idea de las huellas. Son un vestigio de una presencia, de algo que ha sucedido. Más allá de cualquier pensamiento relacionado con lo histórico, con la arqueología, las huellas sirven para recordar que todo lo que hacemos tiene consecuencias. La persona se ha ido, el acto ha terminado pero algo queda. Algo muy complejo y permanente que un pie grabado sobre la arena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario